Los talleres ocupacionales se encuentran insertados en el funcionamiento
cotidiano del Centro.
Las necesidades de los usuarios de los talleres ocupacionales son desde una
pequeña convalecencia como consecuencia de alguna intervención, hasta el
acompañamiento en un proceso largo de enfermedad. A la vez que hay
personas jóvenes con la necesidad de iniciar un proceso de desintoxicación y
consolidar mínimamente la abstinencia para incorporarse a una comunidad
terapéutica. También personas mayores en edad de entrar a una residencia
pero sin los requisitos suficientes para acceder a esta. La mayoría de los
beneficiarios en este caso es, al contrario que en el resto de los servicios,
población nacional, lo cual indica, probablemente que se trata de población
más cronificada o más deteriorada en este momento. En estos tres últimos
años estamos observando que la población inmigrante tanto en este recurso
como en la residencia está en aumento. Es decir nos estamos encontrando con
personas que se están quedando descolgadas en la inclusión social dirigida a
los inmigrantes.
Mención especial requieren aquellas personas a las que solemos llamar “residentes externos” y que, a pesar de no pernoctar en el centro de acogida
siguen beneficiándose de los talleres ocupacionales como una forma de
permanecer activos, así como de mantener una vinculación con el centro. Esto
hace que se sientan de alguna manera respaldados en el devenir diario. De
esta forma mantienen una mínima red social que ayuda por un lado a actuar de
forma efectiva en diferentes situaciones como pueden ser recaídas o situaciones de emergencia médica.
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